Informe especial elaborado por Márgenes Agropecuarios, en base a valores inmobiliarios de Reporte inmobiliario que muestra la evolución de los precios de la hectárea en distintas zonas en comparación con la evolución de precios del metro cuadrado de departamentos desde 2001. Paralelamente se muestra la relación entre dichos valores inmobiliarios y el precio de granos y hacienda. Por Florencia Arbolave
La crisis económica internacional desatada a mediados del año pasado desestabilizó un mercado inmobiliario (tanto rural como urbano) que se mostraba recuperado de la crisis económica y política de 2001. La relevancia del sector agropecuario y la falta de alternativas de inversión llevaron a que los precios de la hectárea de campo y el metro cuadrado de los departamentos urbanos estén muy relacionados.
El ritmo de crecimiento observado en los últimos ocho años del valor del metro cuadrado se detuvo en 2008 para crecer apenas un 2,8% anual en 2009. En cuanto a la hectárea rural, en 2009 su valor sufrió un reacomodamiento en baja, en un mercado prácticamente sin operaciones, en línea con un mercado de arrendamiento que también cotiza por debajo de los valores de hace un año.
Las tierras ganaderas con aptitud agrícola sufrieron una fuerte valorización en los últimos años por el proceso de agriculturización. El valor de la hectárea en el Oeste de Bs. As., tradicionalmente campos de invernada, aumentó más que el resto de las zonas desde 2001 (incluyendo la hectárea maicera en la zona núcleo). Esto responde al cambio cualitativo a favor de la agricultura en esta zona.
Durante el mismo período, el valor de la zona de cría aumentó más que la tierra agrícola en la zona núcleo. Esto es llamativo porque la vedette de los últimos años fue la soja, frente a una ganadería con perspectivas inciertas.
Tanto la inversión en hectáreas de campo como en propiedades urbanas han demostrado que en momentos de crisis son un buen resguardo del capital.
La mayor valorización de la tierra (en cualquiera de las categorías) en relación al m2 no significa que masivamente se vendan hectáreas para comprar departamentos. La mayor valorización está relacionada con el hecho de que a mediano plazo la renta de la hectárea de tierra resulta más interesante que la de propiedades urbanas.
Esto responde a que la actividad agropecuaria está atada a resultados en dólares (buenos, malos o regulares) mientras que las propiedades urbanas se relacionan con alquileres que cotizan en pesos y son dependientes al nivel salarial y a la evolución de la economía.
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